BUSH EN EL INFIERNO

George Bush tiene un ataque al corazón.
Inmediatamente va al infierno, donde el diablo le está esperando.
-"Realmente no sé que hacer contigo", dice el diablo, "estás en mi
lista, pero no tengo lugar para tenerte. Tienes que quedarte aquí,
de modo que vamos a hacer lo siguiente: hay algunas personas aquí
que no fueron tan malas como tú, así que voy a dejar ir a alguno
y tú ocuparás su lugar. Es más, voy adejar que lo elijas tú mismo.
Bush pensó que sonaba bastante bien, así que el diablo abrió el
primer cuarto. Allí estaba Ronald Reagan y una gran pileta de
natación. Todo lo que hacía era zambullirse en el agua y volver a
salir sin nada en las manos. Ese era su destino en el infierno.
"No", pensó Bush, "esto no me gusta, yo no soy un buen nadador y
no puedo estar haciendo esto todo el día".
El diablo abrió el segundo cuarto.
Estaba Richard Nixon con un martillo y un cuarto lleno de piedras,
picando piedras todo el día.
"No", pensó Bush, "no puedo hacer esto todo el día, tengo problemas
con mi hombro y voy a estar siempre así, tendré que estar picando
piedras todo el tiempo".
El diablo abrió el tercer cuarto.
En él Bush vio a Bill Clinton tirado en el suelo con las manos detrás
de su cabeza, las piernas abiertas. Agachada sobre él estaba Mónica
Lewinsky haciendo lo que ella sabe hacer mejor. Bush miró con
desconfianza y finalmente dijo:
-"Este es el que más me gusta. Aquí me quiero quedar".
Entonces el diablo sonrió , y dijo:
-¡VALE!...¡MÓNICA, YA PUEDES IRTE!